El proyecto buscó fortalecer el bienestar y la participación de estudiantes de Arqueología mediante talleres, charlas y actividades orientadas a responder a sus necesidades académicas y personales. La iniciativa promovió la salud mental, la integración y la creación de redes de apoyo entre compañeros y compañeras, además de acercar nuevas perspectivas sobre la disciplina a través del intercambio con profesionales y especialistas de distintas áreas.